El Acostumbrador Enmascarado, por Carlos González
21 Enero Por Nerea Doménech,  Publicado e
elblogdesina

"Yo, a mi esposa, desde los ocho meses de casados la acostumbré a dormir sola, por si me tienen que hospitalizar, para que no sufra. También paso un mes al año fuera de casa, sin decir a dónde voy, para que no sufra si algún día la abandono. Y ese mes aprovechamos para dejar a los niños en un orfanato, que tienen que estar preparados por si nos morimos (hay tantos accidentes de coche…)

Mi lema es: sufra ahora, y así no tendrá que sufrir luego".

El Acostumbrador Enmascarado


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La Educación Prohibida

20 Enero por Nerea Doménech

"Lo único que interfiere con mi aprendizaje...es mi Educación" Albert Einstein

Me quedo sin palabras...no tengo nada que añadir, espero que todo esto se materialice muy pronto. Soñemos y hagámoslo. Vean:


                           

                                      

Cariño, ¡me voy a Cazar!

17 Enero  Por Nerea Doménech

       Cada vez más nos damos cuenta de que la fórmula que hemos creado para vivir y desarrollarnos y morir, no es la más adecuada. Las familias hoy en día se componen de marido, mujer e hijos. Nadie más… parecen pocos la verdad, sobretodo cuando ya tienes niños. A esto debemos añadir que hay una presión social que nos invita a compartir al 50% todas las tareas del hogar (en ocasiones las contabilizamos y competimos como si fuéramos niños, “yo hice aquellos ahora te toca a ti lo otro…”) incluyendo la crianza de los niños, porque es bueno, porque es moderno y porque es políticamente correcto, aunque realmente no sea lo que nos nace. He conocido parejas que dan biberón desde que su bebé nace, para que el padre no se sienta excluido de la alimentación de su bebé. Es una idea muy romántica, pero la naturaleza nos ha creado como nos ha creado por algo,  e ir contra-natura tiene sus consecuencias, en especial para los bebés. En el caso del biberón, el papá con todo su amor invade un escenario íntimo en el que en ese momento sólo deben estar la díada mamá-bebé, por una cuestión de salud.

                       


¿Pero qué es lo que realmente está pasando? ¿Estamos todos felices con esta “igualdad”? ¿O no sabemos dónde colocarnos, cuál es nuestro sitio? Creo que nunca ha habido tanta libertad, y tanta gente perdida al mismo tiempo. Muchas muchas mujeres sufren al tener a sus hijos porque están tan desvinculadas de su feminidad, que el golpe es muy fuerte, pero de esto ya he hablado alguna vez. ¿Pero qué les pasa a ellos? ¿Dónde queda su identidad masculina? ¿Qué esperamos realmente de ellos? ¿Se sienten plenos en este nuevo papel que les hemos asignado de padres modernos, resolutivos, sensibles, sonrientes y femeninos?


Ellos están diseñados para irse a cazar, y aunque suene a coña, todo su cuerpo desea “salir” a la aventura cada día. Por más que amen a sus bebés y a su compañera, su biología late en su interior, deseando que suceda algo, deseando pasar a la acción y segregar las hormonas que esperan ¡su momento cumbre! Están deseando decirnos: “Cariño, me voy a Cazar”, y que nosotras sonriamos y esperemos pacientes y felices su regreso… qué idílico ¿verdad? A más de uno se le cae la baba al pensarlo.




Pero esperan, y escuchan e intentan complacernos, aunque no sepan realmente qué queremos. Porque nosotras no siempre lo sabemos. Porque nosotras deberíamos estar con otras mujeres, sostenidas y acompañadas por hembras, que sí saben lo que necesitamos sin que se los digamos, porque las mujeres nos comunicamos sin explicaciones ni mapas, sentimos lo que el otro necesita en el instante. Pero en la estructura social que hemos montado, resulta que nuestro mayor apoyo, nuestro paño de lágrimas, nuestro bastón y nuestro sherpa, es nuestro marido, ¡un solo hombre! Y un solo hombre es sin duda poco para todo lo que una mujer maternante necesita física y emocionalmente.


Entonces, ya está, sabemos lo que necesitamos ¡volvamos a la tribu! Esa es sin duda la formación equilibrada, ¡es nuestra solución! Pero si vuelvo a casa de mi madre creo que a los dos días terminaríamos con una tragedia mayor que la de Romeo y Julieta. Porque ¿quién logra hoy en día convivir con sus padres sin auto anularse, o sin volverse loca? Pero más importante es saber cómo hemos llegado a esto, y por qué. Evidentemente no tengo la respuesta, pero hay algo que puede darnos alguna pista. Veo que en las tribus sucede algo parecido a lo que sucede entre los animales, los hijos repiten a pies puntilla lo que han recibido, lo copian. Igual que el cervatillo repite lo que su mamá hizo con él cuando éste nació. En las tribus cada generación repite lo que la anterior hizo, sin plantearse nada.


Desde hace algunas generaciones, el salto cuántico de conciencia y de conductas es abismal entre cada generación. Y lo que hace una generación deja de hacerse en la siguiente. No imitamos lo que nuestra madre nos hizo, lo juzgamos y evaluamos. E intentamos mejorarlo. Por eso no podemos vivir en tribu con nuestra madre- abuela…..aunque sepamos que esa sería la opción más sana.
Mientras tanto, nos apañamos como podemos, e intentamos seguir amándonos, a pesar de que la tarea es antinatural en sí misma. Mucha suerte a todos, y chicos ¡que tengáis buena caza!



Nobel a toda una vida dedicada a las mujeres y a los bebés
6 Enero Publicado en www.elpartoesnuestro.com

Ina May Gaskin, premiada con el Nobel Alternativo




Por Stella Villarmea

El pasado 5 de Diciembre de 2011, Ina May Gaskin recibió en Estocolmo, Suecia, el Right Livelihood Award (también llamado Premio Nobel Alternativo), por su inmensa labor de defensa y promoción del parto normal.

El Right Livelihood Award reconoce aquellas visiones y labores que aportan excelencia al planeta y a los seres humanos. El premio a Gaskin es ” … por toda una vida de enseñanza y trabajo de las formas de nacimiento seguras y centradas en la mujer que más benefician a la madre y al bebé.”

Thea van Tuyl, compañera y socia de la red europea ENCA - Holanda, estuvo allí. Nos ha enviado su discurso. Es precioso y dice verdades como puños.

Aquí puedes leer el discurso (original en inglés)

Ina May Gaskin es la pionera en realizar partos en el hogar, en un lugar conocido como La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, un icono de una comunidad sesentista que no pasó de moda y fue más allá del símbolo de la paz, pisoteado por los años. Ella se convirtió en esa década de nuevas búsquedas en partera (cuando conoció a Stephen, su actual marido, en 1968, después de su primer, y traumático parto, y él le enseñó cómo no tener miedo y ayudar a la gente a relajarse). Después, ella quiso aprender con Stephen a amarse para toda la vida y perduró no sólo en el amor: también, como partera profesional.

Pero ella no es una neohippie reivindicada, es, genuinamente, quien cambió el mundo de los nacimientos. Por eso, después de atender 1200 partos domiciliarios, a los 69 años, se convirtió en una experta en cómo ayudar, alentar y animar a las mujeres que dan a luz. Ella dice que, a pesar de sus arrugas y sus años, sigue ayudando a alumbrar porque la adrenalina es tan fuerte como una droga ilegal. Lo dice y se ríe. Lo dice y acaricia a Ulises Uriel, que tan sólo tiene 18 días y nació precoz, pero se acurruca entre sus brazos y se enlaza con los dedos amorosos y marcados por el tiempo y la vida de Ina. Ella contiene sus brazos para que Ulises sepa que sigue abrazado y abrigado como en la panza y desliza sus dedos –adornados con un anillo azul eléctrico que también marca sus ganas de color y coraje– para que el recién llegado sienta que hay aires de amor que acunan su sueño. Y, sienta o no la cuna de una de las parteras más revolucionarias del siglo XX, él concilia el sueño mientras Ina habla con Las 12.

Pero la sabiduría de Ina no se muestra sólo en ser una de las primeras mujeres que pusieron el cuerpo en hacer que el cuerpo de las mujeres (y no la palabra de los/las médicos) vuelva a ser protagonista de los nacimientos. La experiencia volcada en su dulzura y reflexión serena (que no suena radicalizada, sino amparadora de quien la escucha) también se demuestran en su flexibilidad, que aleja prejuicios y culpas: ella apunta a que los varones participen del nacimiento, a no hacer sentir en falta a las mujeres que no se animan a un parto domiciliario aunque compartan su filosofía y a que la actitud frente a la maternidad –si bien cree que está marcada por el momento inicial de la llegada al mundo– puede afrontarse con una mejor energía en cualquier momento de la vida.

Ina May Gaskin fue la presidenta de la Asociación de Parteras de Norteamérica y su apellido es el emblema de una técnica que descubrió en su trabajo –casi artesanal de alentar a las mujeres a resoplar sus fuerzas cuando la debilidad, el cansancio y el dolor fatigan la autoestima para continuar con el trabajo de parto– que se conoce como la “maniobra Gaskin” para resolver una mala posición en los hombros de los bebés.


Leer más“Una vida trayendo vidas” Entrevista en la revista digital Página 12, Argentina. (09/ 2009)



Crianza Feliz os Desea Feliz Navidad

Desde hace tres años y medio me siento muy regalada. Regalada en amor y en presencia. Mis niñas son una bendición y me siento afortunada de poder cuidarlas, quererlas y cobijarlas. 


Además ser madre me ha llevado a abrirme a conocer a muchas madres y padres con sus nuevos hijos y he conocido gente maravillosa cada día,  gente que en otras circunstancias no hubiese conocido, esas personas y sus hijos me llenan el alma y me dan fuerzas para seguir estando a servicio. Gracias a todos y cada una de las familias que me he encontrado en el camino.


Muchas gracias y Feliz Navidad.

                       

Playing for Change, Feliz Navidad:



"Cuida tu presente porque en él vivirás el resto de tu vida"

"No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que puebla. Distraído de la vida que te rodea: delfines, bosques, mares, montañas, ríos
"
 
Facundo Cabral


Juegaterapia
16 Diciembre por Nerea Doménech

Me gustar
ía hablaros sobre un proyecto estupendo:  La Fundación "Juegaterapia.org". Se dedican a  recoger todo tipo de consolas usadas,
mandos y juegos para NIÑOS enfermos de cáncer y distribuirlas en hospitales con zona de oncología infantil.
La idea es hacer más llevaderas las sesiones de quimioterapia en los hospitales y arrancar así alguna sonrisa.
 
Su lema  es "la quimio jugando se pasa volando". Las consolas se entregan con una pegatina con los datos del donante, para que el niño al que les llega o un familiar suyo pueda agradecerlo con una
llamada, un mensaje... Las consolas se entregan a niños ingresados, aunque se ceden al centro hospitalario, de forma que cuando el paciente es dado de
alta los dispositivos se quedan en las habitaciones para que sean utilizados por otros niños.
 
Se hacen muy largas las horas en los hospitales y más a estos niños que deben estar en sus habitaciones aislados. Pasar sus largas sesiones
distraídos y olvidándose a ratos del dolor es muy importante para ellos.
 
Su sede está en Madrid, C/Sagasta nº 8 donde podéis enviar todas vuestras consolas y juegos. También cuentan con la colaboración de 20 Asociaciones
de la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer (FEPNC) con sedes en muchas provincias españolas.
 
Sería muy útil que pasarais  este mensaje a todos vuestros contactos.
Podéis saber más  y seguirles día a día en facebook/ juegaterapia.org  <http://juegaterapia.org/>  donde ya cuentan con más de 10.000 seguidores y
ver las fotos con las entregas en los hospitales, el listado de Asociaciones colaboradoras y los cientos de mensajes y felicitaciones que
reciben por la labor desarrollada. O en su pag web www.juegaterapia.com


             


Continuum en acción
12 Diciembre por Nerea Doménech

Siempreme ha parecido muy interesante el punto de vista de Jean Liedlof, os recomiendo su libro "El concepto del continuum", porque plantea una naturalización de la crianza, basada en sus vivencias en una tribu de sudamérica. Muchas mujeres de mi generación estamos sintiendo la necesidad de criar de otra forma, de otra forma comparada con la crianza que nosotras hemos recibimos y con la que actualmente es mayoritaria en nuestra sociedad. Para ello ofrecemos a nuestros bebés el mejor parto que podemos, mucho cuerpo, colecho, mirada contínua.....pero siempre me he preguntado que algo debemos estar haciendo mal porque intentamos ofrecer las condiciones naturales de una tribu, sin ella!! intentamos ofrecer todo lo que creemos que es lo mejor, pero nosostros como adultos no estamos rodeados de lo que necesitamos para seguirnos nutriendo, para a la vez poder seguir nutriendo al bebé. Por eso nos gastamos, agotamos y nos sentimos muy solos. Aquí os dejo una traducción de una publicación que me ha gustado mucho. Y mientras tanto a seguir intentado criar en tribu, sin ella!!!!


Publicado en www.cuatroenlacama.com  ...entendiendo el continuum...

Voy a guardar hoy una traducción de mi amiga Marta para un artículo de Abigail Warren encontrada en la página del continnum (www.continuum-concept.org). Y la guardo porque después de haberla leido y masticado, viene a revolucionar un poco mi propia forma de maternar. Esto de ser madre es definitivamente un eterno despertar, una lucha diaria. Hoy toca contra el "
child-centered"...sigamos aprendiendo.


Gracias a Marta-Ledi por el esfuerzo de ponerse a traducir aún con Tres rondándola y gracias a Pati Metola por la ilustración.


Restableciendo la Armonía

Una historia de una madre


"When you're doing it right, your needs are the same as the child'sand you don't have to choose between them." Jean Liedloff


“Cuándo lo estas haciendo bien, tus necesidades son las mismas que las del niño y no tienes que elegir entre ellas.” Jean Liedloff


Mi “crisis maternal” empezó pronto después del nacimiento de mi hijo, Jacob. En aquel momento me dí cuenta que una intensa ira emergía de mi hija Becky, que acababa de cumplir tres años. Empezó a tener frecuentes rabietas, a comportarse mal deliberadamente, y lo más descorazonador, a golpear a su hermano Jacob. Becky había sido una pequeña bastante sociable y llevadera. Sí claro, habíamos tenido momentos que no eran precisamente perfectos y unas cuantas “batallas de intereses”, pero habían sido infrecuentes y breves. Siempre me había sentido en armonía con Becky. Ahora, había algo que iba mal, y su ira se intensificó y se hizo más profunda entre su tercer y cuarto cumpleaños.

¿Como mi preciosa pequeña, que había sido amamantada amorosamente a demanda (y seguía siendo amamantada), que había dormido en la cama familiar desde su nacimiento, a la que nunca se le regañó, se le gritó, ni se le castigó, me podía hacer esto a mí?. Yo siempre me había considerado una madre “culta”, me había leído toda la literatura “correcta” acerca de “guiar con amor”. Y ¿no había yo hecho todas las cosas que se suponen que una madre amorosa debe hacer- llevarla al parque casi todos los días, pasar interminables horas jugando con ella, y lo más importante, dedicar mi vida a ser madre, postponer todas mis necesidades y sacrificar hasta mi alma por mi niña?

Mientras pasaba ese año, y yo observaba a mi adorada hija ponerse cada vez más agresiva, me convencí a mí misma que aunque había satisfecho muchas de sus necesidades amamantandola y durmiendo con ella, su comportamiento adverso era el resultado de no haber tenido la completa experiencia en su fase en brazos, que acababa de leer en “El concepto del Continuum”, que no había leído hasta que Becky tuvo tres años. El mensaje de Jean Liedloff era tan poderoso, y mientras llevaba a mi recién nacido en brazos, me dolía la pérdida de esa experiencia en Becky. Trataba de consolarme centrándome en las cosas que había hecho bien. La había transportado en bandolera o en mochila gran parte del tiempo, desde luego había sido amamantada y acogida en la cama familiar desde su nacimiento… pero no había estado en brazos las venticuatro horas del día. Su nacimiento había sido muy traumático, y se pasó tres días en el hospital, aislada y con mínimo contacto humano. Yo respondía inmediatamente siempre que ella lloraba, pero ella había llorado mucho en muchas ocasiones en su silla del coche.

Si hubiera sabido antes, pensaba yo desconsoladamente. La hubiese llevado en mi cuerpo esos seis primeros meses de su vida, más o menos. Y si lo hubiera sabido antes, pensaba, ahora no estaría teniendo esos problemas.


La transformación empieza

Después de volverme agónica sobre esto durante de un año, y habiéndose endurecido las explosiones de rabia de Becky, telefoneé a Jean Liedloff para una consulta por teléfono, justo antes del cuarto cumpleaños de Becky. Los ataques de Becky a Jacob se producían totalmente fuera de control, y yo me sentía totalmente fuera de control. Me sentía deprimida; nunca había imaginado que la maternidad se podía convertir en algo tan doloroso. Necesitaba comprobar a través de Jean que la rabia de Becky era el resultado de no haber estado en brazos 24 horas al día. O ¿había algo más- algo a lo que yo permanecía ciega? Después de todo, ¿porqué no estaban todos los otros niños que yo conocía, que no habían tenido esta fase en brazos, tan rabiosos?.

Con comprensión y calidez, Jean inmediatamente me capacitó para enterrar mi culpa sobre el nacimiento de Becky, su terrible experiencia hospitalaria, y su falta de una completa experiencia en brazos. Tuve que reconocerle todo lo bien que lo había hecho, y darme cuenta que era mucho más dañino llevar a cuestas mi culpa y remordimiento. Basándose en lo que yo le conté, ella inmediatamente sospechó de dónde venía la ira de Becky. No era la consecuencia de no haber sido llevada en brazos 24 horas al día, era el resultado de que yo había estado demasiado centrada en ella, me explicó.

Jean procedió a describir todos los errores comunes cometidos por padres que genuinamente tratan de hacerlo todo bien (llevando en brazos a sus hijos, amamantando y durmiendo con ellos). Aterrorizados por hacer algo mal y tratando duramente de salvar a nuestros chicos de toda la agonía que nosotros sufrimos de pequeños, nos sobrepasamos, precisamente en la dirección contraria (a lo que Jean se refiere como centrados-en el niño). Tratamos demasiado duramente de complacerles, y demasiado duramente de no enfrentarnos a ellos. Estamos demasiado atentos y demasiado sacrificados (¿Cómo Jean me conocía tan bien?). Parecemos culpables y ansiosos en nuestro trato con nuestros hijos, les pedimos permiso, y continuamente razonamos, explicamos y pedimos perdón. Todo esto pone al niño al control, y desde que lo que el niño por naturaleza quiere y necesita no es estar al control, sino una madre que lo esté, hace al niño inseguro y a veces enfadado.

“La niña necesita una madre que confíe y sea tranquila
”, explicó Jean. “Una madre que sepa lo que hay que hacer, y que no le pida permiso a su hija. Puede parecer lo contrario, que la niña esté luchando por más control, pero irónicamente ella está luchando para no llevar el control y te está presionando para que te mantengas firme. Cuándo un niño siente que puede llevar el control, su impulso es presionar para ello. Ella no resiste esto, ya que es la naturaleza humana y es para lo que está programada.”


“La vida de un niño depende de sus padres. Ella espera de ellos protección, fuerza, y certeza. Ella quiere que ellos sepan qué es qué, lo que está bien, lo que está mal, qué hacer y a dónde ir. “Tu eres la adulta, mami, así que no me preguntes qué quiero hacer. Quiero que tu sepas, así puedo observarte, y seguirte, y ayudarte. Estoy tratando de empujarte hasta que te mantengas de pié y calmada, hasta que te mantengas firme. Así podré sentirme a salvo y segura, me podré relajar y contar contigo. No quiero ser capaz de presionarte, eso me pone nerviosa, pero si tu pareces tambaleante voy a seguir empujándote hasta estar segura que no te caerás. Empujaré y empujaré hasta que haga que tu sepas lo que haces, y entonces me encontraré bien. Entonces pararé de observarte y de probar tu fiabilidad”.

“No le ruegues y supliques por todo” Jean siguió. “Si le suplicas, tiene el poder, y eso la pone nerviosa porque significa que tu no estás segura de ti misma, y que le ruegas aceptación. Cualquier mujer adulta que le suplica a una niña de cuatro no es de fiar. No le preguntes a ella qué quiere hacer, díselo, pero asegúrate que no se lo dices de forma enfadada. Sé práctica y dulcemente dile lo que tú quieres que ella haga. Trátala como tu aliada, como si ella quisiese hacer lo que le dices, y como si ella estuviese escuchando. Y no le des interminables explicaciones y razonamientos; eso tiende de nuevo a sonar como súplicas.

“Incluso cuándo abraces a tu niña, mira si de alguna forma le pides perdón, o le suplicas de alguna forma”.

Jean tenía razón, había tratado tan duramente de complacer a Becky y siempre tratando de darle sus propias elecciones. Le habían preguntado a dónde quería ir, y lo que quería hacer. Ella no había sido una pequeña muy demandante, pero sí se había convertido en una niña muy demandante, pareciendo que quisiese constante atención. A la mayor parte de sus reclamos, yo (y mi marido) acudiríamos obedientemente a sentarnos y jugar juegos infantiles. Si tuviese que declinar la petición de Becky para jugar, le suplicaría ansiosamente perdón, “Oh, Becky, lo siento, de verdad que tengo que terminar de hacer la cena. Te prometo que jugaré contigo más tarde, vale?” Me sentiría culpable cuándo realizase tareas de adulto porque pensaría que debería pasar más tiempo con Becky, haciendo lo que ella quisiera. Nunca se me ocurriría que hacer lo que yo quisiese, no significase pasar menos tiempo con Becky.

Yo estaba tan influenciada por las historias de esas madres devotas que felizmente dejan sus casas todas revueltas, las facturas sin pagar, y la ropa sucia apilada, sintiendo que lo importante es estar con sus hijos, inmersas en sus actividades porque “después de todo, solo son pequeños una vez”. Cuánto más leía, más me veía inmersa en esto.


“La niña no debería sentir que se espera de ella que te dirija, y tu no deberías estar centrada en ella” dijo Jean. “Haz cosas de adultos, lo que incluye mantener tu casa limpia si es eso lo que deseas. La niña hace lo que quiere hacer, y de vez en cuándo lo que ella querrá hacer es lo que tu haces, y debería sentirse simepre bien recibida a estar contigo. Así que no intentes enredarla con sus juegos infantiles, sino deja que te ayude, tenla como tu satélite, no tú como su satélite.


Madre Tierra nº 6
9 Diciembre por Nerea Doménech

El sexto número de la revista Madre Tierra - La Revista de la Casa de las Mamas. Una publicación online gratuita que tiene como finalidad dar a conocer todo lo relacionado con el respeto a la maternidad y la crianza con apego: el parto respetado, la lactancia materna, el colecho, dormir sin lágrimas, el porteo y la femineidad de la mujer durante esta etapa de su vida



Baby Radio
6 Diciembre por Nerea Doménech

La primera radio infantil de España. Acompaña a los más pequeños en la aventura de crecer, las 24 horas  a través de una programación original y divertida. Síguenos en www.babyradio.es




Educación y Salud Vital
2 Diciembre por Nerea Doménech